Gabriel García Márquez rinde homenaje a Álvaro Mutis en Guadalajara

Hace décadas, Álvaro Mutis y Gabriel García Márquez hicieron un pacto: no hablar bien el uno del otro en público, como una “vacuna contra la viruela de los elogios mutuos”. Sin embargo, durante el homenaje a Mutis llevado a cabo la tarde de este domingo en el Salón Juan Rulfo, García Márquez rompió brevemente ese pacto a petición de los escritores Jorge Volpi e Ignacio Padilla (en el presídium) y del público presente. Sus palabras fueron: “Es un acto tan entrañable, tan serio y tan útil, que creo que iría contra nuestros principios y contra nuestra amistad que yo dijera algo más de lo que vine a decir, que es cuánto te queremos Álvaro”.

También a petición de los presentes, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Mutis respondió: “En estas circunstancias en que estoy ahora, sintiendo toda esta ola maravillosa de cariño, firme, certero, auténtico, realmente, ahí sí, como dicen los famosos oradores, no tengo palabras, es que no tengo palabras. Estoy muy conmocionado, muy emocionado, y sólo me queda contarle un día a Maqroll toda la tarde magnífica que hemos pasado ustedes y yo. Un abrazo para todos”.

Durante el homenaje, el ex presidente de Colombia, Belisario Betancur, leyó un texto escrito hace años por García Márquez, en el que el escritor contaba cómo era que él y su amigo Mutis habían decidido hacer este acuerdo, considerado por ambos como “un pacto de salubridad social”. También recordaba que fue a través de Mutis que conoció la obra de Juan Rulfo: “Fue Álvaro quien me llevó mi primer ejemplar de Pedro Páramo y me dijo: ‘Ahí tiene, pa´ que aprenda’”.

Como parte del homenaje, y como otra excepción, el chelista mexicano Carlos Prieto interpretó dos piezas dedicadas a Álvaro Mutis. Además, Jorge Volpi e Ignacio Padilla leyeron el texto escrito a cuatro manos y con dedicatoria para Álvaro: “Ahora que sé que nunca conoceré Guadalajara”. Por último, Álvaro Castaño entregó a Mutis un libro–homenaje con 46 fotografías inéditas del escritor.

La asistencia del público a este homenaje superó las expectativas, por lo que fue necesario extender la capacidad del Salón Juan Rulfo, lo que también obligó a retrasar unos minutos el inicio del acto. En total había 1,200 personas sentadas y entre 800 y 900 de pie; todos recibieron y despidieron de pie y entre fuertes aplausos tanto a Álvaro Mutis como a Gabriel García Márquez.

Fuente: Prensa FIL Guadalajara 2007

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Rogelio Salmona recibe homenaje póstumo ArpaFIL

La obra arquitectónica de Rogelio Salmona cuenta con dos características que la han hecho única: tiene una clara influencia de la arquitectura precolombina mexicana y a través de ella siempre se crean espacios públicos. En esto coincidieron los amigos de Rogelio Salmona presentes en su homenaje póstumo, Ernesto Alva, Carlos Morales y Felipe Leal.

Los tres recordaron, cada uno en su momento, que la obra de Salmona más reconocida a nivel internacional es el proyecto llamado Torrres del Parque, un conjunto habitacional enclavado en la ciudad de Bogotá, que está totalmente integrado al paisaje de la zona y, a la vez, es un área pública que funciona como parque.

Salmona, decían, siempre buscaba que el edificio se relacionara con el paisaje y estudiaba cómo el cielo, la lluvia o los alrededores afectarían el color de la construcción. Este estudio del entorno lo aprendió luego de visitar distintas zonas arqueológicas de México que integraban los edificios con el paisaje.

Los amigos de Salmona, quien falleció el pasado mes de octubre, también coindieron en que más allá de ser un arquitecto, era un ideólogo, un filósofo, un hombre de convicciones y un profesionista que jamás se dejó llevar por las modas; de hecho, dijo Felipe Leal, “detestaba los lugares excluyentes cada vez más presentes en la sociedad de consumo”.

La encargada de recibir el reconocimiento de manos del rector de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño, fue la viuda de Salmona, María Elvira Madriñán. Ella recordó que aunque a Rogelio no le gustaban las ceremonias y era reacio a los reconocimientos, cuando se enteró de que recibiría el homenaje ArpaFIL lo aceptó porque tenía grandes deseos de venir a Guadalajara. No sólo por el reconocimiento, sino para seguir enriqueciéndose con la arquitectura y las discusiones alrededor de ella que sabía que encontraría aquí.

El homenaje concluyó con las palabras de María Elvira y con el público ofreciendo un aplauso de pie: “Siento en el aire que todos hubieramos querido que Rogelio estuviera aquí. Yo también”.

Fuente: FIL Prensa y Difusión